sopotocientos

Ficciones, digresiones, desahogos y lo que surja

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Resumen

Presencia

Entré en tu cuarto
pocos días después de tu muerte.
Tu cobija a cuadros rojos estaba
cuidadosamente doblada
sobre tu cama.

Me envolví en ella y
me senté en el piso.
Olía a ti:
una mezcla de tu perfume
medicina
jabón talco orina tú
tú en tus
últimos días.
Tu olor impregnó el cuarto
tu cuarto con tus libros
tu espejo tus cuadros
llenándolo con tu presencia.

Me quedé así, envuelta en ti,
hasta que tu olor se disolvió
y ya no pude tocarte.

(R)1998
02/10/2004 21:37 Enlaza este artículo. Tema: Poesía Hay 1 comentario.

Lo que me pasó hoy

5:50 AM.. Suena el despertador. Ya estaba despierta. No he podido pegar ojo en toda la noche.

6:05 AM. En el espejo del baño mis ojos se ven rojos. Anoche estuve en la Casa de Granada, un bar en Tirso de Molina que queda en la planta alta de un edificio. Desde su terraza se ve Madrid. ¿Por qué estoy levantada a estas horas un día sábado? Porque viene la Comadre, y voy a buscarla al aeropuerto.

6:25 AM. Ya lista, salgo a la calle. Tengo como 5 contracturas en el cuello y los hombros. Todavía es noche cerrada y hace un poco de frío. Como hace tiempo que no salgo a destruirme, me sorprendo al comprobar que hay mucha vida en los alrededores de Atocha: la gente a estas horas sale de las discotecas y se va a tomar churros con chocolate en los bares atestados. No hace mucho yo también hacía lo mismo. Cómo nos cambia la vida. (Lo digo sin ninguna nostalgia, la verdad. Ni por un momento volvería atrás).

6:40 AM. Me monto en el tren hacia Nuevos Ministerios. He quedado con Isabel a las 7 en la estación de Colombia, para seguir las dos al aeropuerto. Se supone que el vuelo de la Comadre llega a las 7, pero entre que salga y busque las maletas calculamos que pasará por lo menos media hora.

7:15 AM. Ya en el aeropuerto, nos damos cuenta de que no tenemos idea de la aerolínea ni mucho menos el vuelo. Mala señal. Vemos en las pantallas que los vuelos procedentes de Caracas llegan a las 7:45. Le enviamos un mensaje a A. (mi ex y compadre de la comadre). Nos responde que ha visto en la página web del aeropuerto que el vuelo salió con retraso y llegará a las 8:05. Isabel y yo nos damos cuenta de que hubiéramos podido dormir una hora más (o al menos permanecer en la cama con los ojos abiertos). Queremos matar a alguien. En vez de eso decidimos tomarnos un café.

7:30 AM. El café con leche y unas galletas nos han devuelto a la vida. Hablamos de todo un poco mientras esperamos que pase el tiempo. Una pareja ha dejado a su bebé en el coche mientras despreocupadamente se dirigen al self-service. En nuestras mentes latinoamericanas no cabe semejante descuido: cualquiera podría llevarse a la bebé. Qué angustia.

8:30 AM. Veo pasar a A. a toda prisa, hacia la puerta 1, por donde debería salir la Comadre. A. tiene el mismo tumbaíto de toda la vida (nos conocemos desde los 17 años).

8:35 AM. El encuentro con A. es cálido y eso me reconforta. Me sorprende sentirme tan distendida. Está más delgado que la última vez que lo vi. En las pantallas, vemos que el vuelo se ha retrasado - ¡hasta las 12:45! A. dice que Santa Bárbara siempre se retrasa. Si hubiera ventanas, me lanzaría por una.

8:37 AM. A. quiere ir a desayunar, pero Isabel se entera de que nuestro amigo Jesús, que trabaja en el aeropuerto y a quien no vemos desde hace años, está de servicio. Decidimos ir a verlo al terminal de vuelos nacionales.

9:30 AM. Nos vamos, pero volveremos. Paramos a desayunar en un café cerca de la casa de Isabel. Al rato ésta se despide. A. y yo nos quedamos conversando y luego me lleva a mi casa. Quiero dormir.

11.00 AM. No puedo dormir.

1:10 PM. A. me pasa buscando para volver al aeropuerto. Qué distinto es ir en carro. En el camino hablamos de todo un poco. Estoy contenta.

1:30 PM. El vuelo de la Comadre ya llegó. Nos ponemos a esperar a que salga.

2:05 PM. Ni rastro de la Comadre.

2:35 PM. Empezamos a ponernos nerviosos. Preguntamos a un vigilante por la Comadre, nos dice que no puede darnos ninguna información, que lo único que podemos hacer es preguntar en la policía. Preguntamos en Santa Bárbara. Nos dicen que a lo mejor la están interrogando. Ni que se tratara de un criminal. ¿Será que le metieron una vaina en la maleta? En la policía nos dan un número de teléfono que siempre está ocupado.

3:15 PM. De la Comadre todavía no se sabe nada y hace más de dos horas que llegó su vuelo. No queremos llamar a su mamá en Caracas porque se va a morir de la angustia. Además, si la Comadre no se hubiera embarcado, nos habrían avisado. El celular de la Comadre tampoco responde.

3:40 PM. Intentamos llamar a la Comadre una vez más, y esta vez, atiende.

-¿Dónde estás?- pregunta A.
-En Caracas – responde ella.

La cara de A. se transforma mientras me cuenta, con el auricular en la mano, que es mañana cuando la Comadre llega. ¡La gran caraja nos había dicho a todos que llegaba el sábado a las 7 de la mañana, pero resulta que era el sábado que se embarcaba, y llegaba el domingo! La insultamos. Lógicamente. Y luego nos vamos a descargar nuestra arrechera en un MacDonald’s, que no es el mejor lugar para estos menesteres, pero es barato. Que nadie se nos cruce por delante porque lo matamos.

10:00 PM. No tengo la más mínima intención de desplazarme mañana al aeropuerto. A. seguro que sí va, porque es un santo. En cuanto a mí, si alguien se atreve a despertarme antes del mediodía, más le vale que rece por su vida.
02/10/2004 23:28 Enlaza este artículo. Tema: Día a Día Hay 6 comentarios.

Los amores de papel

bolaporlosdetec1.jpgFinalmente, hace un par de días, terminé de leer Los Detectives Salvajes. Hacía mucho tiempo que un libro no me obsesionaba tanto. No saben con qué dolor me he despedido de García Madero, y sobretodo, del gran Arturo Belano. Leo que Belano también aparece en algunos cuentos de Roberto Bolaño, y mi próxima tarea es devorármelos enteros.

Curioso esto de los amores de papel. La primera vez que me enamoré de un personaje yo tenía 16 años (edad en la que es normal que a uno le pasen estas cosas, no a estas alturas, ya lo sé, pero yo no quiero terminar de crecer). El personaje se llamaba Noel y era director de teatro. Aparecía en un libro llamado Marjorie Morningstar, que había sido el libro de cabecera de mi mamá y todas sus primas en su adolescencia. El libro contaba las vicisitudes de Marjorie, una muchacha bien de Nueva York, que se enamora de Noel y sus padres ponen el grito en el cielo, porque Noel era el típico bohemio inestable y ellos no querían eso para su hija (tampoco mi mamá lo hubiera querido para mí, razón suficiente para enamorarme de él - menos mal que no era de carne y hueso). Marjorie, a todas estas, soñaba con ser actriz. El asunto es que la relación de Marjorie y Noel es bastante tormentosa, hasta que Noel se va a París a dirigir una obra. Marjorie se queda destrozada, y comienza a trabajar duro para poder viajar a buscarlo. Por las noches tiene un pequeño papel en una obra de teatro, y por el día trabaja de mesonera. No duerme. No tiene vida la pobre. Hasta que el papá la ve tan mal, tan con las ojeras por el suelo, que le da dinero para el pasaje de avión, a pesar de no aprobar su relación con Noel. Marjorie se va a París y busca a Noel por todas partes, hasta que lo encuentra en el pequeño teatro donde este está montando su obra. Imagínense la situación: París, y Noel, ¿qué más se podía pedir? Entonces ocurre lo inesperado, el sueño de la vida de Marjorie: él le pide que se case con ella. Estamos hablando de un hombre que no creía en esas cosas, un tipo que estaba acostumbrado a tener montones de amantes... es la situación con la que Marjorie ha soñado desde que lo conoció, ¿y qué le responde?

Que no. Porque en ese momento se da cuenta de que Noel siempre será lo que es: el hombre equivocado. A ella la han educado para casarse y tener una casa y una familia, y Noel no podrá darle eso. Así que regresa a Nueva York, y termina casándose con un hombrecito bueno, sensato, aburrido, en fin, el marido ideal. Y por supuesto, abandona su sueño de ser actriz para convertirse en ama de casa.

No hay que ser muy suspicaz para darse cuenta de que esta novela era más bien un manual de adoctrinamiento para jovencitas. Afortunadamente conmigo no dio resultado. Yo, desde luego, me hubiera quedado con Noel. Aquello seguramente hubiera sido un desastre, como la vida real me lo confirmó luego, ¿pero quién me quita lo bailado? Y digo que la vida me lo confirmó luego porque conocí a un Noel de carne y hueso, y sí, me enamoré, y fue catastrófico. Pero lo viví.

¿Qué tiene todo esto que ver con Arturo Belano? Mucho. Arturo es un segundo Noel en mi vida, en versión treintitantos. A estas alturas, ya no necesito que la vida real me confirme nada. Ya sabemos que la vida real es otra cosa. Pero también existe una versión de mí misma que se equipara a la de Belano (tal como Belano es una versión de su autor, Roberto Bolaño), y ese personaje que soy sí que hubiese podido, tal vez, quedarse con Belano, o al menos acompañarlo a África para que no muriera solo. Es una gran cosa esto de poder vivir una vida literaria. Es como tener una doble identidad.

Ahora lo que me pregunto es qué va a ser de mi vida, la real, después de haber terminado de leer este libro. ¿Con qué lleno los momentos de ocio, por más escasos que sean? Empezar a leer otro libro así, tan rápido, me parece una traición. No, yo necesito una transición, necesito poderme despedir de los personajes, tengo que tomarme mi tiempo. Por ahora, leeré poesía.

Qué triste es terminar un buen libro.
05/10/2004 20:24 Enlaza este artículo. Tema: Voy leyendo Hay 4 comentarios.

¡Llegó la Comadre!

Les cuento que la Comadre (ver post del 2/10) ya está aquí. Finalmente pudo arreglar su problema con el pasaporte y llegó ayer en la mañana. Apenas la pude ver un ratico al mediodía, pero fue tan sabroso el abrazo! Como si el tiempo no hubiera pasado. Como si nos hubiéramos visto ayer. Es tanto lo que nos une y lo que hemos compartido, que ni siquiera hace falta que nos digamos nada para saber en qué anda la otra. Nuestros procesos suelen ser paralelos: vivimos cosas parecidas, llegamos a las mismas conclusiones, ella en Caracas y yo en Madrid. Y ahora está aquí, y es tan reconfortante tenerla cerca. Habrá tiempo para tomarnos todas las cervezas (¡y las tequilas!) que no nos hemos tomado en dos años y medio.

Últimamente estoy bastante eufórica. Tengo una energía impresionante. Será la llegada de la Comadre, será que sorprendentemente me gusta mi trabajo nuevo (es divertido dar clase a niños). No sé. Mientras dure, genial. Me siento bien, y las cosas empiezan a enderezarse. Mirándolo más de cerca, me doy cuenta de que en realidad no ha cambiado nada, sólo ha habido en mí un pequeño cambio de perspectiva. Es increíble como con una cosa tan sencilla se puede lograr tanto.
08/10/2004 13:12 Enlaza este artículo. Tema: Día a Día Hay 4 comentarios.

¡Qué semanita!

Ayer se fue la Comadre, y como siempre, no nos bastó el tiempo. Nos contamos muchas cosas pero siempre faltan otras por decir. Suele ser así. Pero no me quejo: aunque fueron pocos días, fue un verdadero privilegio tener aquí a la Comadre.

Hoy he necesitado todo el día para digerir su visita, y sobretodo, su ausencia. Soy un poco lenta para estas cosas. Por otra parte, han sido unos días tan agitados, que siento la necesidad de detenerme y ponerme en contacto conmigo misma de nuevo. Recargar las pilas. Mariano se fue al juego de basket del Estudiantes, yo no pude. No tuve fuerzas.

Me pregunto qué estará haciendo la Comadre ahora. Seguramente estará contándole a la gente acerca de Madrid. ¡Qué ganas de estar allá! Hace dos años y medio que no voy a Caracas. Si consigo una buena oferta me escapo para el puente de noviembre.
17/10/2004 19:56 Enlaza este artículo. Tema: Día a Día Hay 6 comentarios.

Cazando a Bolaño

lectura.jpgÚltimamente escribo poco, porque estoy todo el día corriendo de un lado a otro. Pero en cambio leo mucho. Después de la maravilla que fue el descubrimiento de Los Detectives Salvajes, me he dado a la tarea de leer todo Roberto Bolaño. Todo.

Empecé por una novela posterior a Los Detectives, llamada Amuleto. No la elegí por haber sido posterior, porque de hecho esto no lo sabía cuando la compré. La elegí porque el buen Bolaño tuvo la delicadeza de incluir a mi entrañable Arturo Belano como personaje una vez más. Lo acompaño así, guiada por la narradora, cuando era un muchachito de 17 años y ya había escrito una novela, y luego cuando se fue a hacer la revolución a su natal Chile por allá por 1973, y voy viendo destellos suyos a medida que se acercaba a los veinte, veintiún años, cuando lo recupera Los Detectives Salvajes y lo saca definitivamente de México. Tan lindo Arturito.

Confieso que tendría que releer Amuleto, porque de tanto estar pendiente de Arturo se me escaparon algunas cosas. No se puede estar en todo a la vez, ¿no?

Hace unos día empecé a leer Estrella Distante, en la que estoy inmersa hasta ahora. Esta novela es anterior a Los Detectives, y al principio aparece sin embargo la sombra de Arturo. No puedo decir nada del libro porque no lo he terminado, pero cómo me gusta la prosa de Bolaño! ¡Qué ganas de haberlo conocido! Un buen libro es un mundo, un universo en sí mismo. No hace falta nada más.

(Me entero, por cierto, de que se acaba de publicar una novela póstuma de este autor, 2666. Parece que salió apenas ayer. Mañana mismo estoy en la Fnac para comprármela.)
20/10/2004 23:11 Enlaza este artículo. Tema: Voy leyendo No hay comentarios. Comentar.

Lluvia

Todo el día lloviendo. El paraguas, el autobús, las carpetas. Se hace tarde. El reloj. Las botas. Entrar y salir y volver a entrar una vez más y de nuevo la lluvia, de nuevo. El agua se mete por las ranuras, se cuela en la cartera, me moja los libros. Yo no paro. No tengo tiempo. Si saber cómo, de pronto ya no estoy. Sigo moviéndome, alguien (¿mi mano?) sostiene el paraguas. No soy yo. Ya no estoy. Me quedé agazapada en algún portal, en alguna boca de metro, en la cama que estaba tan tibia antes de salir por la mañana. Esta otra, la que lleva el paraguas, se mueve con eficiencia, pero sin sentido. El paraguas. El metro. Las mismas palabras gastadas. Sigue lloviendo.
27/10/2004 20:38 Enlaza este artículo. Tema: Día a Día No hay comentarios. Comentar.




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Octubre 2004 | sopotocientos
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