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Venezuela es una dimensión paralela

Hace una semana que volví de Caracas y creo que he necesitado todo este tiempo para digerir la vivencia. Soy un poco lenta, qué le vamos a hacer, pero es que fueron muchas cosas, y además, no he tenido el espacio suficiente (físico y mental) para pensar. De manera que este post llega un poco tarde, pero más vale tarde que nunca, ¿no?

Si me pusiera a escribir una crónica, cosa que no voy a hacer, de mi día a día allá, se podría titular Crónicas de Macondo. Me voy a limitar a describir cómo hice para sacarme la cédula, que fue el propósito principal de mi viaje. Era algo iomportantísimo: tenía que recuperar me verdadero nombre después de haberme divorciado hace unos años. Creo que tengo mérito. En sólo dos semanas me saqué la cédula, la licencia y la licencia internacional, la partida de nacimiento y el certificado de antecedentes penales (para pedir la nacionalidad española), y el carnet de periodista (importante para entrar gratis a los museos).

Primer encontronazo con la realidad: para saber dónde sacarse la cédula hay que tener una bola de cristal. Por esas cosas de la vida, me enteré de que había un operativo... en el 23 de Enero. Territorio vedado por lo peligroso: es difícil hacerle entender a una persona que no haya vivido en Caracas lo que significa aquello. Mariano, que es argentino, pensaba que estaba exagerando cuando le contaba por mail (creo que sospechaba que me había vuelto loca). Segundo encontronazo con la realidad: imposible comunicarla a la persona no iniciada. Me voy, pues, al 23 de Enero, donde no había estado nunca antes en mi vida. La absoluta división de clases que es tradición en Venezuela me parece un verdadero cáncer, y más después de haber vivido tanto tiempo en Europa, en donde esas divisiones no son tan insalvables. En Caracas yo siempre viví en el Este y me movía por esos lares, pero esa es sólo una pequeñísima parte de la ciudad, y agradecí la oportunidad de conocer el otro lado de la moneda- pero una cosa es cierta, y es que es un verdadero peligro internarse en esas zonas, y más si eres mujer y para colmo catira. Pero yo tenía que sacarme la cédula, así que me vestí para no llamar la atención y me fui. Me movía con la actitud de quien conoce el área a la perfección. Aprendí que la palabra que abre todas las puertas es "compatriota". Pero cuando llegué, resulta que ese día sólo estaban sacando la cédula a niños. Tercer encontronazo con la realidad: estas cosas no se pueden prever, hay que llegar hasta el lugar para enterarse. Cuarto - y sorprendentemente agradable - encuentro con la realidad: los funcionarios que se mueven en el 23 de Enero son la amabilidad personificada. Nunca un funcionario (ni venezolano ni español) me había tratado con tanta consideración. Nada de "ciudadano, documentación" ni cosas por el estilo. A pesar de ello, tuve que volver al día siguiente, pero tal y como me lo habían prometido, me pasaron sin tener que esperar por haber perdido el viaje el día anterior. Y no me pasó nada. Volví con mi cédula, que sí, parece de mentira, pero no importa, porque dice mi nombre y apellidos verdaderos. He recuperado mi identidad.

Una posible conclusión a la que he llegado, después de tres años sin visitarlo, es que mi país no es otra cosa que una dimensión paralela. Y que no hay lugar para la nostalgia. A fin de cuentas sigue estando allí, no lo he perdido. Y es verdad, el concepto de patria se me ha quedado pequeño, pero siempre es bueno volver al punto de partida, siempre es bueno recuperar imágenes queridas, sabores, afectos. De eso se trata, supongo. Creo que ahora estoy bastante más en paz con mi vida fuera, con la vida que yo elegí, y lo estoy, paradójicamente, después de haber recuperado ese pedazo de tierra que a fin de cuentas nunca he perdido.
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2 comentarios

Luis -

Bienvenida de nuevo al viejo mundo. Arreglaras facilmente lo del carné de conducir? Parece que ahora sera mas facil... mantennos informados !

choche -

por favor, Venezuela será una dimensión paralela, yo solo separo todo lo q es politica y economia, y me qdo con la otra parte de venezuela.
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