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El proceso creativo o el umbral de la locura

El proceso creativo o el umbral de la locura Desde que Mariano se fue a Nueva York hace ya casi un mes, he estado metida de lleno en la escritura de mi novela, y me he dado cuenta de que no hay nada como la escritura para combatir la nostalgia. No es que Mariano no me haya hecho falta, pero esto de vivir una vida paralela es tan emocionante que a uno se le olvida el resto. Por ejemplo, uno de mis personajes, Santiago, se me esconde. Estoy segura de que guarda un secreto y no quiere que me entere. Sospecho que no es tan buena gente como yo pensaba. Eso me asusta. Por otra parte, hay otro personaje, Daniel, que entró de pronto en la novela y todavía no sé qué hace ahí. Yo lo observo y lo sigo, no me queda otra. Mientras tanto, todos los demás se van acercando peligrosamente al clímax y sufro profundamente por ellos. Los quiero mucho. Han estado conmigo durante mucho tiempo. Han aguantado mis periodos de sequía y mis periodos de indiferencia y todas las distracciones de estos casi siete años. Les debo algo. Les debo este libro.

Si todo esto suena esquizofrénico, es porque lo es. Si voy más allá, solo un poco más allá, traspasaré el umbral de la locura - pero sólo puedo escribir desde ese lugar, ese preciso lugar en donde se funden ficción y realidad y ya no sabes dónde empieza una y dónde termina la otra y tampoco importa. La escritura es un oficio peligroso. Te obliga a pasearte por el lado oscuro.
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1 comentario

Adriana -

Bueno, no ese ese el lugar más creativo? entonces que esparas para dar ese paso e ir a tu lugar más especial?
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